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A Diestra...
Y Siniestra.

30 de septiembre de 2026

Cruz Pérez Cuéllar consiguió la coordinación estatal y quedó colocado en la ruta de la gubernatura para 2027. La siguiente parte será distinta. Tendrá que incorporar a los grupos que durante meses trabajaron para que el resultado fuera otro.


Ahí aparecen tres nombres.


Juan Carlos Loera de la Rosa.


Andrea Chávez Treviño.


Javier Corral Jurado.


Los tres representan cosas diferentes. Loera tiene estructura dentro de Morena y principalmente en Ciudad Juárez. Andrea construyó una organización estatal alrededor de su aspiración. Corral tiene menos operación territorial, pero conserva relaciones políticas y una posición nacional desde el Senado.


Ninguno representa por sí mismo todo lo que Morena necesita para competir en 2027.


Juntos sí concentran suficientes cuadros, relaciones y espacios como para convertir la llamada operación cicatriz en algo más que una fotografía.


Loera tiene una historia propia con Cruz.


En 2020 los dos compitieron por la candidatura a gobernador. Aquella vez ganó Loera. Cruz terminó construyendo desde la Presidencia Municipal de Juárez el proyecto que seis años después le permitió quedarse con la coordinación estatal.


Ahora los papeles cambiaron.


Loera quedó fuera de la candidatura estatal, pero ya puso sobre la mesa otra aspiración: Ciudad Juárez.


La relación con Andrea también avanzó más de lo que inicialmente parecía.


El 5 de septiembre, durante el informe de Loera en Juárez, Andrea habló abiertamente de una combinación para 2027: ella en el Gobierno del Estado y Loera en la Presidencia Municipal. La fórmula tenía lógica política. Andrea necesitaba estructura en la frontera y Loera necesitaba una candidatura municipal con una aliada en la competencia estatal.


La candidatura de Andrea cayó.


La aspiración de Loera a Juárez sigue viva.


Ese detalle puede convertirse en una de las primeras negociaciones relevantes después de la designación de Cruz.


Loera mantiene alrededor suyo una estructura reconocible.


Brighite Granados encabeza Morena en Chihuahua. Luis Mario Baeza es su suplente en el Senado. Ulises García coordinó su campaña. Deirdré Bazán trabaja actualmente como secretaria técnica de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte que preside Loera.


A ellos se suman operadores provenientes de sus campañas, de Bienestar y de la militancia fundadora de Morena.


Víctor López, Gloria Soto, Alfredo Amaro, Catalina Castillo, Efrén González, Martha Serrano, Ana Luisa Rojas y Félix Lazos aparecen en distintas etapas de esa red.


No todos tienen actualmente el mismo nivel de actividad.


Tampoco significa que Loera pueda ordenar políticamente a cada uno.


Sí muestra que tiene grupo.


El episodio de Brighite Granados anticipó parte del problema.


La presidenta estatal apareció en marzo en actividades organizadas por Andrea y Loera. Cruz reclamó públicamente que la dirigencia debía mantener imparcialidad y acusó a Granados de estar demasiado metida en el “viva, viva” y de “hacerle el caldo gordo a los aspirantes”.


Brighite respondió que asistiría también a un evento del alcalde si la invitaba.


El intercambio quedó ahí.


La señal política quedó registrada.


La presidenta estatal de Morena estaba compartiendo actividades con los dos personajes que terminaron enfrentados al proyecto de Cruz.


Esto no significa que Brighite vaya a confrontar ahora al candidato.


Significa que la unidad que deberá administrar Morena incluye a una dirigencia estatal cuya presidenta tiene una relación política histórica con Loera.


Andrea presenta otro escenario.


Ella llegó hasta la última definición contra Cruz.


Durante meses construyó coordinaciones regionales, relaciones con legisladores, recorridos por municipios y una estructura que dejó de ser solamente mediática.


Marcelino Gómez Brenes aparece como uno de sus principales operadores.


Nono Corral tiene presencia política en Cuauhtémoc y la región serrana desde la Cámara de Diputados.


Óscar Avitia mantiene posición dentro del Congreso del Estado y particularmente en Ciudad Juárez.


Nora Yu ocupa actualmente el escaño que Andrea dejó en el Senado.


También aparecen Francisco Jáquez en Ojinaga, Karenina Morales en el noroeste, Rogelio Jáquez en el sector agrícola y distintos responsables sectoriales que acompañaron la construcción del proyecto.


Su hermano Gregorio Chávez ocupa además la gerencia estatal de Leche para el Bienestar.


La red no termina en Chihuahua.


Adán Augusto López fue uno de los principales respaldos nacionales de Andrea durante su aspiración.


El PT también tomó partido.


Lilia Aguilar fue particularmente directa durante la contienda y llegó a señalar que Cruz representaba más de lo mismo, además de recordar públicamente su pasado panista.


El partido terminó respaldando políticamente a Andrea durante la competencia interna.


Por eso la reacción del lunes importa.


Cuando Morena anunció a Cruz, entre los asistentes hubo simpatizantes de Andrea que gritaron “fraude”.


Andrea no se sumó al grito.


Tampoco rompió con Morena.


La dirigencia nacional insistió inmediatamente en la unidad.


La pregunta será qué ocurre con la estructura que se organizó durante meses para un resultado diferente.


Una cosa es que Andrea permanezca dentro del movimiento.


Otra es el nivel de participación que tendrán sus operadores en la campaña de Cruz.


Todavía es demasiado pronto para asumir cualquiera de las dos rutas.


El tercer grupo tiene características diferentes.


Javier Corral no construyó durante este proceso una estructura territorial comparable con la de Andrea o Loera.


Su fuerza está en otro lado.


Cinthia Chavira forma parte de su círculo personal inmediato.


Lucha Castro mantiene una relación histórica con Corral desde los espacios de derechos humanos y justicia.


Víctor Quintana conecta al antiguo corralismo con sectores de izquierda, organizaciones sociales y una parte de la historia fundacional de Morena en Chihuahua.


Gabino Gómez representa el vínculo histórico con El Barzón.


Miguel Riggs ocupa actualmente una regiduría por Morena en Chihuahua capital y conserva antecedentes políticos con el grupo de Corral.


El mayor diferencial está en el Senado.


Corral preside la Comisión de Justicia.


Eso lo coloca en interlocución directa con actores nacionales.


Ignacio Mier conduce actualmente la bancada de Morena y la Junta de Coordinación Política.


Susana Harp ha trabajado con Corral en iniciativas legislativas.


Ernestina Godoy ha tenido interlocución directa con la Comisión de Justicia.


Corral también ha informado públicamente de reuniones con Omar García Harfuch y su equipo para revisar legislación de seguridad.


Ha participado en espacios de trabajo con Rosa Icela Rodríguez.


Y existe un antecedente político con Claudia Sheinbaum desde que ella lo incorporó al equipo que trabajó en su proyecto de gobierno.


Nada de esto significa que esos funcionarios formen parte del grupo de Corral.


Mucho menos que compartirían una eventual posición suya contra Cruz.


Lo que sí significa es que Corral tiene acceso a espacios nacionales que permiten amplificar su posición política.


Y aquí aparece la diferencia más importante con Andrea y Loera.


Corral sí adelantó qué haría si Cruz ganaba.


Antes de la definición declaró que no apoyaría una eventual candidatura de Pérez Cuéllar. También dijo que podría llamar a la abstención y no descartó abandonar Morena.


Además acusó a Cruz de estar políticamente vinculado con César Duarte y Maru Campos, dentro de lo que el propio Corral denomina “Maruduartismo”.


La condición que planteó Corral ya ocurrió.


Cruz ganó.


Ahora falta conocer si el senador mantiene aquella posición o la modifica después de la decisión formal de Morena.


Esa definición será particularmente relevante porque Corral apoyó políticamente el proyecto de Andrea.


Los grupos tampoco estuvieron completamente separados durante la contienda.


Andrea y Loera construyeron públicamente una fórmula.


Corral se colocó contra Cruz.


Brighite participó en actividades de Andrea y Loera.


Operadores ligados a distintos grupos aparecieron juntos durante recorridos, informes y reuniones.


El lunes, cuando llegó la decisión, una parte de los simpatizantes de Andrea respondió con gritos de fraude.


La dirigencia nacional respondió con unidad.


Ahí comienza la siguiente etapa.


Cruz tiene la coordinación.


Andrea conserva su estructura.


Loera conserva su grupo y quiere Juárez.


Corral conserva sus relaciones y una declaración previa que ahora tendrá que sostener o corregir.


La operación política deberá resolver también candidaturas.


Loera puede convertirse en factor para la definición de Juárez.


Los cuadros de Andrea buscarán espacios después de haber construido una estructura estatal.


El PT tendrá que decidir cómo se acomoda después de haber apostado por ella.


Y Morena tendrá que encontrar una salida para Corral después de que el senador llevó su oposición a Cruz más lejos que cualquiera de los otros grupos.


Esto todavía no representa una ruptura.


Tampoco garantiza una adhesión completa.


La diferencia comenzará a observarse en las siguientes semanas.


Quién aparece con Cruz.


Quién manda operadores.


Quién participa en las reuniones.


Quién empieza a hablar de unidad.


Y quién decide guardar silencio.


Cruz ganó la definición interna.


Ahora tendrá que convertir el resultado en estructura.


Porque la candidatura puede decidirse en una encuesta.


La campaña se construye con los grupos que después tienen que salir a pedir el voto.

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