¿Serían habitables las viviendas del Bienestar en Juárez?

Ciudad Juárez.- El proyecto habitacional Los Indomables, promovido por el Gobierno federal como parte del programa Vivienda para el Bienestar en el suroriente de Ciudad Juárez, enfrenta advertencias de especialistas que consideran que podría repetir las condiciones urbanas que detonaron el abandono masivo de vivienda social en la ciudad durante las últimas dos décadas.
La arquitecta e investigadora Elvira Maycotte, coautora del libro “La evolución de la vivienda deshabitada en el suroriente de Ciudad Juárez: una mirada retrospectiva al período 2002-2019”, señaló que el nuevo desarrollo no solo replica errores del pasado, sino que podría generar nuevos problemas relacionados con densificación, servicios básicos y habitabilidad.
“En realidad no solo se están repitiendo algunos errores, sino que se están introduciendo otros que son muy críticos”, advirtió la especialista.
El complejo Los Indomables contempla la construcción de alrededor de 700 viviendas destinadas principalmente a trabajadores de bajos ingresos. De acuerdo con las estimaciones presentadas por Maycotte, el desarrollo podría albergar cerca de 2 mil 800 habitantes en poco más de cinco hectáreas.
Uno de los principales señalamientos es que el proyecto se ubica en una zona históricamente marcada por rezagos urbanos, falta de equipamiento y problemas de movilidad.
El estudio elaborado por los investigadores documenta que el suroriente de Juárez concentró gran parte de la vivienda social edificada entre 2002 y 2010 bajo un modelo de expansión periférica, caracterizado por la construcción masiva de viviendas en terrenos económicos, pero sin infraestructura suficiente.
Entre las principales carencias identificadas se encuentran deficiencias en transporte público, escuelas, clínicas, áreas verdes, pavimentación y servicios básicos, además de índices elevados de inseguridad y deterioro urbano.
Maycotte aseguró que muchas de esas problemáticas continúan presentes en la zona donde se proyecta el nuevo complejo habitacional. “Está lejos de todo”, resumió.
La investigadora recordó que el abandono de vivienda en Ciudad Juárez no obedeció únicamente a factores económicos o de violencia, sino también a la falta de condiciones urbanas adecuadas para el desarrollo cotidiano de las familias.
El libro concluye que el fenómeno de vivienda deshabitada en el suroriente de la ciudad es “inseparable” de la precariedad del entorno urbano, la lejanía y las deficiencias en infraestructura y equipamiento.
Otro de los aspectos que genera preocupación es la capacidad de los servicios, particularmente el abastecimiento de agua potable.
Según explicó Maycotte, el proyecto ha registrado retrasos debido a la necesidad de desarrollar infraestructura hidráulica adicional, mientras persiste la inquietud sobre la presión que una mayor densificación podría generar en una zona que ya enfrenta problemas de suministro.
Asimismo, cuestionó la falta de áreas comunes y espacios públicos funcionales dentro del anteproyecto conocido hasta ahora.
“¿La casa nada más es para dormir o es para hacer tu vida?”, planteó la académica al señalar que la vivienda vertical requiere espacios de convivencia, zonas arboladas, áreas infantiles y servicios de proximidad que permitan generar comunidad y arraigo.
El análisis académico advierte que las deficiencias urbanas detectadas en el suroriente no fueron temporales, sino una consecuencia directa del modelo de desarrollo urbano expansivo y fragmentado aplicado durante años en la ciudad.
Mientras el Gobierno federal sostiene que el programa Vivienda para el Bienestar busca corregir errores históricos en materia habitacional, especialistas consideran que el principal desafío sigue siendo resolver primero las condiciones urbanas que rodean los nuevos desarrollos.


















