¿Los theriaque?
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Ciudad Juárez.- Una convocatoria difundida en redes sociales para realizar una reunión de “therians” en Ciudad Juárez generó reacciones encontradas entre usuarios locales. La propuesta, que incluía una caminata con jóvenes portando máscaras de animales y realizando dinámicas simbólicas, volvió a poner en el centro de la conversación a un fenómeno juvenil que ha ganado visibilidad en distintos países.
Los llamados therians son personas —principalmente adolescentes y jóvenes— que aseguran experimentar una conexión identitaria profunda con un animal específico. No lo describen como un disfraz ni como una actividad meramente recreativa, sino como una vivencia interna que forma parte de su identidad. Algunos se identifican con una sola especie, mientras que quienes afirman sentir afinidad con varias se denominan “politherians”.
El movimiento se organiza principalmente a través de plataformas digitales, donde comparten experiencias, realizan dinámicas de integración y establecen reglas internas. En ciertos encuentros presenciales utilizan máscaras o accesorios relacionados con el animal con el que se identifican y recrean conductas simbólicas asociadas a esa especie.
El fenómeno ha generado debate fuera de México. En Argentina se reportó un incidente en el que una adolescente fue abordada por un grupo de jóvenes con máscaras de animales que, de acuerdo con el testimonio de su madre, la olfatearon y le mordieron el tobillo antes de que lograra alejarse. El caso abrió cuestionamientos sobre los límites entre la expresión identitaria y la seguridad de terceros.
Especialistas en adolescencia y cultura digital señalan que este tipo de comunidades suelen surgir en contextos de búsqueda de pertenencia y construcción de identidad. A diferencia de los llamados “furries”, cuyo enfoque es principalmente estético y artístico, los therians sostienen que su experiencia es de carácter emocional y psicológico.
En Ciudad Juárez, la sola posibilidad de un encuentro público activó opiniones divididas. Mientras algunos defienden el derecho de los jóvenes a expresarse y organizarse, otros plantean la necesidad de establecer límites claros en el uso de espacios públicos y en la convivencia social.
El fenómeno continúa expandiéndose en entornos digitales y plantea una discusión más amplia sobre identidad, libertad de expresión y responsabilidad colectiva en las ciudades contemporáneas.

















